Mírala como crece
y rasga la entrañas
de tan tierna...
y en la hueca
silueta femenina
se abre paso,
y desmoronando mi corazón
toma un cachito
para plantarlo
dentro de su alma...
de su escurridiza alma.
Tiene nuestras manos,
sí, "nuestras" manos,
y sus labios
marcan besos celestiales,
pero aún quedan quietos
esperando el milagro,
de su vida,
fruto que cuece lento...
que ansía suicidar una placenta
para descubrir
el brillo de unas pupilas,
diminutas,
tan pulidas,
tan canicas,
tan tú,
mi destino valioso.
Plantarás
una flor
por donde pises
de esta árida tierra...
estoy segura,
o por donde vueles
amplio...
ángel durmiente
de terciopelo,
nuestro futuro,
bebé.
ROCS
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