Me robaste la saliva y
la prisa,
soy dueña hoy día
del juego de llaves ensortijado
que a tu silueta se anuda,
el que abre horizontes
y el tesoro dormido que tu sombra
esconde.
Y un candado,
un candado es
lo que pondré a tus uñas,
logrado y oxidado candado
por el paso de nuestras lunas,
con siete llaves
para que
a conquistar mi piel te dediques,
la piel que arrullas
todos los días,
de infinitos y sedosos
horizontes,
de calentitos oasis.
Cuando la noche cae,
siembras sueños,
entorna la liviana puerta
que el paso del frío
no entre
por la puerta
del deseo...
ROCS
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