Princesa de vino tinto
Rojo fresón,
se moja tu alborotado pelo
aguardando el ballet de algún peine atento
que, impaciente,
espera poder soltarse
de su metálica barra,
la mullida almohada ahora es
aguerrida compañera, en tu imprevisto asedio
de forzosa batalla
que ahora busca sosiego
Ahora tus irreales fantasmas no vagan,
retuercen sus gruesas cadenas
de hierro oxidado por el paso de los años,
en el arenoso sendero de tu memoria,
cadenas que habrás que pulir
con tesón y gran empeño
En la senda de tu pensamiento,
nublados recuerdos,
extensas y volátiles nubes
que, con su congelada lluvia de primavera
tarde o temprano,
darán provechoso fruto lento fruto almibarado de sueños
de un bocado tan dulce como tú,
mezcolanza de espesas gotas de agua
en el azúcar de tu determinación
Has construido una gran fortaleza en la vida
que a tus fantasmas
no dejará escapar,
de elevadas almenas
bajo tu lucha de sol
y barrotes forjados
en los ojos de una hermosa niña,
tú lograrás atraparlos, sin duda alguna,
sábanas colgantes en oscuros laberintos
te bañarás
en un espumoso pasado de gloria,
te secará
un acogedor futuro con coloridos remiendos
de agradecidas telas,
de lo que un día fuiste,
en las imposibles lagunas
de tu maravilloso castillo de mujer
Seca tus cristalinas lágrimas al sol de mayo,
pon a tender las horas de tu reloj de cuco,
espigada princesa,
de comisuras dormidas,
pero amabilísimo y jovial carácter,
de un color vino tinto es tu airosa melena
mezcla de jugosos fresones
y escogido vino añejo de una maravillosa cepa,
suficiente para nosotros,
náufragos de tus días eternos,
y anhelan tus labios ausentes
libros para poder narrar
mujer de experiencia asombrosa.
Tu príncipe aquí aguarda,
concédele un baile…
ROCS
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